Este tipo de preguntas son las que aborda el capítulo que he leído acerca del problema filosófico de las otras mentes, en el que se plantea el desconocimiento a la hora de demostrar que los demás posean una mente como la tengo yo.
La forma más común de tratar el problema fue desarrollada por Bertrand Russel, gracias al argumento por analogía. El hecho de pisar una chincheta, suele ir acompañado de distintos tipos de comportamientos, acompañados de dolor. Cuando las personas actúan de esta forma al pisar una chincheta, deduzco que ellos también padecen dolor. El problema de este tratamiento del problema es que es inductivo, por lo tanto no podemos sacar ninguna prueba concluyente. Por mucho que confíemos en que los demás tienen una vida interior mental como la nuestra, no podemos asegurar que el problema esté solucionado, estaríamos cometiendo un error. Todo esto nos provoca una necesidad de examinar nuestras concepciones mentales y hablar sobre los hechos mentales y los físicos.
Si como bien dicen los fisicalistas, los hechos mentales están relacionados con los físicos, la idea de que los demás no posean una mente similar a la nuestra se desvanecería. Sin embargo esto no quiere decir exactamente que las explicaciones sean ciertas. Al fin y al cabo, este problema puede ayudar a otras cuestiones más generales acerca de la mente.
La realidad es que este problema no es normal que la gente llegue a planteárselo realmente alguna vez en sus vidas, ya que todos vemos cómo los demás tienen los mismos sentimientos, sensaciones e ideas que nosotros, y de esta forma damos por hecho que tienen una vida interior igual a la nuestra. Sin embargo, este problema plantea la realidad de que esto es incierto, y que no podemos demostrar claramente que todos poseamos una mente, o que incluso haya algunos que tengan una mente y unas sensaciones completamente distintas a las nuestras, y para ello no podemos utilizar la experiencia, debido a que, planteando este problema, no podemos confiar en las opiniones de los otros. Aún así, he de reconocer que alguna vez he llegado a plantearme este problema, y a tener cierta incredulidad en las palabras de los demás para basar su existencia mental, y pienso que no será fácil, incluso tal vez imposible, llegar hasta una demostración algún día.






